martes, 13 de marzo de 2007





Rita lee resonando en la cabeza, escenarios de fondo oceànico inician la katarsis, mi carnet de identidad se desprende del suave olor d los recuerdos. ¿ dònde rayos se esconde la belleza cuando se aparta del mundo? tanta hay q abruma mi campo visual y mis sensaciones. Tiemblo. Vuelvo a mi propio film , arrebatada y partida en mil individualidades que señalan sus propio viaje por el mundo. Aquella soledad que se inspira en angeles sexuados, q van en vuelos internacionales (solo yo entiendo eso), la dulce alegrìa q reconoce la poesìa q cuelga de los puntos luminosos del entorno, y la prosa q narra las sombras y los colores que se escapan d cada esencia. Añado màs personajes q confiesen màs pecados, algunos q se sientan culpables, otros adorablemente insolentes. El q vecino observa la ventana d enfrente y ve a la mujer q se desborda sobre si misma, mi encantador vouyerista, ha anotado todas las observaciones para mì. Tengo muy cerca la apasionada mirada azul d mi filòsofo en vivo, q todavìa no se quiere ir de mi lado. Y las muchas ellas q se dibujan y fotografìan, deteniendo el tiempo. Esas q son a la vez Henry y June. Vuelgo a leer a la Winterson y a su amante Piccaso y me siento salpicada de emociones en mi propio lienzo, romàntico, aletargado, dominado.

Ni modo, q hacer, en ciertos periodos no puedo evitar escribir cuanta sandez se me ocurra

1 comentario:

Agustín dijo...

Lindo bombardeo de imágenes alquímicas.
He estado más de una vez en esa...tu própia película y mis personajes eran adoráblemente vouyeristas insolentes. Genial...
Me hace hurgar en mis múltiples individualidades.
Besos.
Agus.